martes, 8 de septiembre de 2009

Tres palabras que definen a la Mujer

Desde hace tiempo me preguntaba qué percepción tienen los hombres acerca de las mujeres y sobre todo, cómo nos vemos a nosotras mismas. Así que de manera informal realicé una encuesta a cien personas de mi círculo laboral y familiar, además de varios conocidos (75 hombres y 25 mujeres, entre 17 y 60 años), para determinar cuáles eran las tres palabras que consideraban definían a la mujer. El resultado fue realmente interesante debido a la diversidad de criterios de acuerdo a las edades de los encuestados, el sexo y el grado de instrucción.
Entre las mujeres, la palabra que obtuvo mayor frecuencia fue INTELIGENCIA (15 ptos.), seguida de FORTALEZA (07 ptos.) y ocupando el tercer lugar estaba AMOR (06 ptos.).
Con sólo un punto de diferencia se encontraban entre las tres palabras con que las mujeres consultadas definían a sus congéneres, los vocablos LUCHADORA y TRABAJADORA, y apenas en una sexta posición ubicaban BELLEZA.
Los otros términos en que coincidieron parte de las 25 damas encuestadas fueron: Proactiva, Audacia, Responsabilidad, Madre, Emprendedora, Sensibilidad, Espiritual y Entrega; mientras que el resto de los vocablos que se mencionaron una sola vez fueron los siguientes: Decidida, Dulzura, Respeto, Tolerante, Amiga, Femenina, Dedicación, Honestidad, Sinceridad, Poder, Sensualidad, Sabiduría, Humildad, Fragilidad, Soñadora, Coqueta y Pasión.
Según los caballeros, las tres palabras que mejor definen a la mujer son: BELLEZA (23 ptos.), INTELIGENCIA (20 ptos.), y AMOR (18 ptos.), seguidas de -¡fíjense qué contradicción!- TERNURA Y CUAIMA, con seis puntos cada una.
El quinto lugar lo ocuparon términos como Delicada, Comprensión, Responsabilidad, y Maternidad. Apasionada, Fuerza y Dulzura, tienen la sexta posición, seguidas de Femenina, Sentimental, Amiga, Sensualidad, Sexualidad, y Cariñosa; para luego conseguirnos con Solidaridad, Libertad, Valor, Valores, Entrega, Trabajadora, Única, Intuición y Sencilla en el octavo puesto.
Por último y con sólo una mención de parte de los representantes del sexo masculino, se encuentran: Carácter, Personalidad, Temple, Dignidad, Astuta, Amable, Sincera, Extrovertida, Extravagante, Grandeza, Sabiduría, Noble, Protectora, Vida, Elegancia, Logros, Perseverancia, Decisión, Humanista, Incomprensible, Calidez, Sublime, Seguridad, Emprendedora, Discreta, Arrogante, Madurez, Rebeldía, Tigra, Estudiosa, Pensativa, Celosa, Golosa, Humilde, Dama, Señora, Manipuladora, Señorita, Fabulosa, Carisma, Fiel, Dedicación, Abnegación, Desprendimiento, Puntualidad, Sol, Princesa, Agudeza, Sutileza, Bondad, Ingenio, Bendición, Fragilidad, Detallista, Dominante, Creatividad, Honestidad, Liderazgo y Capacidad.
En términos generales, de los cien encuestados, 35 coincidieron en que una de los tres palabras que definían a la mujer era INTELIGENCIA, 26 dijeron que era BELLEZA y 24 afirmaron que AMOR. ¡Seguro muchas de nosotras nos vemos reflejadas en ellas! Pero, ¿qué lectura se le puede hacer a esto?
Particularmente me llamó mucha la atención que los hombres nos definieran con términos más relacionados con la femineidad, la belleza, el amor, la ternura y la dulzura, aunque algunos pocos nos ven como imponentes, fuertes, valientes, e incluso ¡cuaimas!, la gran mayoría nos percibe como seres dotados de sensibilidad.
En cambio, las mujeres consultadas se ven a sí mismas y a las de su género como personas de mucha fortaleza, luchadoras, capaces, e inteligentes, sin dejar la belleza a un lado pero sin ocupar la importancia que los hombres al parecer le dan.
Me sorprende saber que para las personas encuestadas, la palabra madre no está asociada de manera tan directa con la Mujer, aunque desde el principio de los siglos se asociaba lo femenino con maternidad, por lo que se consideraba que una dama que no se casaba ni tenía hijos no se realizaba en la vida, aunque fuera completamente exitosa en el ámbito laboral y personal.
Lo que me complace saber es que las mujeres tenemos una excelente imagen en la sociedad, porque nos hemos convertido en el motor de las familias, y con paciencia, dedicación, perseverancia, astucia y mucha inteligencia, hemos hecho progresar a naciones enteras, sin perder -claro está- nuestra condición de mujeres hermosas tanto física como espiritualmente.
Así, que sin falsa modestia, debemos ratificar los resultados de la encuesta que les presenté y gritar a los cuatro vientos: ¡Soy inteligente, bella y amorosa!

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